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MARY SHELLEY

Año: 2017     Duración: 120 min.

País: Reino Unido

Dirección y guión : Haifaa Al-Mansour / Emma Jensen, Haifaa Al-Mansour

Música: Amelia Warner     Fotografía: David Ungaro

Interpretes: Elie Fanning, Douglas Booth, Bel Pwley, Maisie Williams, Joanne Froggarr, Tom Sturridege, Stephen Diliane, Ben Hardy, Clara Charteris, Hugh O´Conor, Dean Gregory, Gilbert Johnston, Jack Hickey, Sarah Lamesch, Michael Cloke.

Sinopsis: La protagonista de esta historia será recordada siempre por ser la autora de Frankenstein, hija de un filósofo del siglo XIX, la película nos narra su vida, amores y pasiones que reflejan una sociedad donde las mujeres son tratadas como seres de segunda clase.

Autora de la Reseña: Rosario Castaño Catalá

Esta película se acaba de estrenar y todavía no tiene criticas aunque ya se oyen voces que aseguran que tendrá éxito. A pesar de sus dos horas de duración hay que reconocer que es una historia que conmueve.

No conocía nada sobre la autora de Frankenstein, incluso pensé que era un escritor el que había creado este personaje, llevado al cine por primera vez ya en el año 1931 por James Whale, y que yo recuerdo como una película de terror y de misterio y sobre todo de pena.

La directora Haifaa Al-Mansour se da a conocer en 2013 con el film la bicicleta verde, nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa y ganadora de muchos premios. Fue rodada íntegramente en Arabia Saudí donde aborda un tema delicado y muy de actualidad: los derechos de las mujeres a través de una madre y su hija en una sociedad que relega a la mujer a la vida domestica sin posibilidad de soñar con un futuro distinto que no sea el matrimonio y la procreación.

Con Mary Shelley la directora vuelve a abordar la situación de las mujeres a través de un personaje real, una adolescente que en el siglo XIX se enfrenta al amor, la pasión y el deseo de escribir con todas las dificultades de la época. La protagonista concibe la historia de Frankenstein con 18 años, pero tiene que ver cómo se  publica de forma anónima, ya que una mujer no podía tener ideas propias y mucho menos la desfachatez de plasmarlas en un libro, aunque en su segunda edición, dos años después, sí consigue que pongan su nombre.

Una directora, dos películas, dos sociedades, dos épocas distintas; en Mary Shelley nos trasladamos al Reino Unido y Escocia en los primeros años del siglo XIX, el libro de Frankenstein o el moderno Prometeo se publicó por primera vez en enero de 1818, y la bicicleta verde nos traslada a Arabia Saudí en los primeros años del siglo XXI, y en los dos contextos sociales las mujeres no tienen voz, no pueden plantearse un futuro distinto al que están destinadas por su condición de mujer, su cuerpo las obliga a cumplir con unas reglas a veces explicitas y otras implícitas, pero que siempre han de ser seguidas si no quieren ser criticadas y lo que es peor aún ser separadas de su grupo de pertenencia.

Esta película nos muestra una técnica depurada tanto en las imágenes, la música como en la fotografía, y además tiene la peculiaridad de entremezclar de forma sutil la historia personal de Mary Shelley con la creación del personaje de Frankenstein; la soledad, el abandono y el ansia de pertenecer a alguien que la quiera y la abrace recuerda mucho a ese monstruo que provoca miedo, pero también ternura, dos personajes frágiles y fuertes a la vez, que buscan los “por qués” de su soledad y aislamiento y que se enfrentan irremediablemente al vacío y la injusticia social.

Parece que la directora se propone transmitir al espectador de una forma delicada y elegante la experiencia del dolor, de un sufrimiento vital tanto en el abandono, la muerte, la depresión como en la lucha por ser reconocido y poder relacionarse con los otros. Una lucha que se refleja en cada una de los diálogos y silencios.

Desde el punto de vista de la psicoterapia es una historia recomendable porque aborda aspectos del ser humano como: la vida en familia, una familia en la que la madre de la protagonista muere cuando ella tiene diez días, la relación padre - hija, madrasta – hija; el deseo, la pasión y la vida en pareja, la maternidad, el dolor por la pérdida de un hijo; y por último las relaciones sociales y de amistad, con su hermana, y con los amigos de su pareja, con Lord Byron, un personaje que nos traslada a los entresijos del mundo intelectual.

Una historia que, siendo fiel al ambiente del siglo XIX, es muy actual, por sus personajes y porque nos vuelve a recordar una vez más que no podemos olvidar la historia para entender el presente y para entendernos a nosotros mismos.

 

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