Entradas para ' Democracia intrapsíquica.'
Este trabajo explora cómo el trauma transgeneracional se transmite mediante silencios no simbolizados que sostienen vacíos y fragmentan el self. En el encuentro entre una paciente chilena y una psicoterapeuta compatriota —ambas migrantes— la demanda inicial de “elegir” entre versiones identitarias (chilena/española) revela la herida de haber crecido en dictadura y la persistencia de identificaciones con el agresor. La contratransferencia se vuelve decisiva: la terapeuta sueña con escenas de violencia y reconoce su propia posmemoria entrelazada con la de la paciente, lo que tensiona los límites del rol y, a la vez, los vuelve analizables. La ira aparece como brújula de diferenciación en un inconsciente compartido: permite distinguir lo propio, lo ajeno y lo común sin recaer en enactments tiránicos. Sostengo que el tránsito hacia una “democracia intrapsíquica” requiere admitir nuestra potencialidad de dañar y el daño alojado en la memoria social y familiar. Para ello, el encuadre —flexible pero firme— y recursos materiales simples (líneas de vida) crean un espacio donde alojar lo impensable, ordenar la narrativa disociada y promover la emergencia de un tercero interno. Así, la relación terapéutica deviene laboratorio de simbolización: integra fragmentos, resignifica la migración y habilita procesos de subjetivación para ambas partes del vínculo.
Palabras clave:
Contratransferencia,
Trauma transgeneracional,
Identificación con el agresor,
Posmemoria,
Democracia intrapsíquica.
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